sábado, julio 24

Afecteando

¿Qué es el amor?

Todavía no conozco a nadie que haya sabido contestarme. Parece que nadie sabe lo que es. Lo curioso es que todo el mundo se dice amante de alguien. Yo no me termino de explicar como es posbile querer sin saber lo que es el amor. Debe de ser que cuando alguien siente algo sin saber muy bien lo que es, pero que tiene algo que ver con atraccion, lo etiqueta rapidamente de 'AMOR'. Así resulta que cada cual entiende eso de amar a su manera, y luego andamos todos de cabeza cada vez que intentamos 'querer y ser queridos'.

He oido cien veces el rollo de que el amor es contradicción, el fuego que congela y todas esas metaforas tan chulas. Pero me parece a mi que los poetas han venido copiandose unos a otros desde Homero, porque todos hablan igual de MAL del amor: que si verlo todo rosa, que si sentir que flotas, pensar todo el rato en esa persona, etc,... Y luego, los que leemos todas esas cosas, intentamos adaptarlas a nuestra vida y así nos va. Todas las canciones cuentan preciosos efectos y consecuencias muy románticas del amor, pero nadie dice lo que es el amor en sí.

Pero no hos hagais ilusiones: yo tampoco voy a deciros en qué consiste el amor. Lo que si voy a decir es lo que NO es amor. Por ejemplo, contemplar a tu deslumbrante novia no es amor; escuchar como tu novio te hace la pelota, no es amor. Pasear al chico o la chica de turno para que la gente vea lo estupendo o estupenda que eres, no es amor. La atraccion sexual, no es amor. Ni siquiera es amor lo que sientes por esa chica tan maja que te encuentras todos los dias en el autobus. Todo eso son afectos, atracciones, pero ninguna es amor.

¿Y donde está, entonces, el amor? Bueno, en mi opinion, el amor no existe. Es un fantasma del idioma, una metáfora muy socorrida, pero sin significado (a lo Nietzsche). Solo es una entelequia del lenguaje. Es como 'una cena'. No existen 'las cenas', no puedes cogerla ni comprarla, nunca la has visto y es imposble de imaginar. Puedes pensar en un filete de pollo, en una ensalada y en un baso de agua, con sus cubiertos, el vaso y el resto del equipo. Y sabes que todo eso, junto, podría ser 'la cena'. Pero 'la cena' tambien puede significar sopa con pescado y vino. O solo una manzana. O cualquiera de las infinitas combinaciones posibles. ¿Como es, entonces, una cena? Pues, de hecho, no existe. Cada cual se toma lo que le apetece, todos diferentes; y aún así, todos 'cenan'. Porque la cena no es nada en concreto, sino un fantasma lingüistico, como el amor.

Si, yo también digo que el amor es subjetivo. La diferencia está en que yo creo que a cada cual le corresponde un 'menú concreto' de amor. Igual que los diabéticos tienen que cenar diferente que los deportistas, y los que tienen úlcera de estómago de los anémicos; dependiendo de cómo este formado el caracter de cada cual, su amor será de una manera o de otra, constituido por según qué elementos mas simples. Si fuera un romántico, mi amor sería apasionado y poco realista. Si lo mio fuera la ciencia, me gustaría un amor con lógica y coherente. Subjetivo, pero concreto.

Los problemas llegan cuando a todos nos venden un amor de McDonalds. No todos podemos amar con 'McMenús'. Pensandolo bien, dudo que alguien pueda. Si al intentar descubrir si se ama a alguien se recurre a comparar la propia historia con las Aventuras Románticas de Jennifer López (R), estamos jugando al amor de bote. ¿Y cuál es método, si el cine no sirve? Personalmente, creo en el tópico ese de que cada uno sabe cuando está enamorado. Lo que pasa es que el yo interior y el exterior hablan idiomas distintos. La receta es: quieres a alguien cuando esa persona te hace "ser tu mejor tú".

Una pena que no tenga nada que ver con la atracción, ¿verdad?

Knolan.

miércoles, julio 21

Nece(si)dades

En estos días de verano, lo único que sobra es el tiempo. Las tardes son calurosas y largas. Y según llegan el calor y el tedio, se van los afortunados de vacaciones. Los demás, nos quedamos extrañamente desolados. Solos. Pero nadie soporta la soledad, así que aprovechamos para hacer vida familiar, llamar al amigo aquel que hiciste en tus últimas vacaciones o apuntarte a cualquier cursillo chorra. El caso es que haya alguien. Cualquiera.

¿Y por qué? ¿Por qué necesitamos gente cerca? Es como si la función que vivimos necesitara público. ¿Acaso vivir es actuar para los que te rodean? Parece que si viviera totalmente solo en el mundo, mi vida carecería de sentido. ¡Que tontería! Vivir, un acto tan profundamente egoista como la vida, se ve de repente necesitada de espectadores. Parece irónico.

También puede ser una cuestión de objetivos, porque nuestros amigos se llevan con ellos nuestras metas. Por eso la soledad nos paraliza. ¿Y por qué todos nuestros fines giran alrededor de otras personas? Ningun objetivo tiene mucho sentido en soledad. Será que en el fondo no podemos vivir sin los juicios de los demás, nos gusten o no nos gusten.

¿Pero tiene sentido todo esto? No me gusta tener que vivir mi vida para que otros la vean. Quiero pensar que hay cosas que merecen ser suficiente motivo para vivir, que hay ideas que justifican por si mismas una vida y sus metas. Quiero creer en ellas, pero ahora mismo no caigo en ninguna. ¿Sería su busqueda un motivo suficiente para vivir?

En estos días de verano sobra demasiado tiempo. ¡Menos mal que al menos puedo dedicarme a escribir aquí! ;)

Intensidad

Hace unos días leí que "Todo lo que nace es digno de morir", cita de un autor que no recuerdo. Lo primero que pense fue que era una frase de plástico, de esas que tanto abundan en los malos guiones. Luego se me ocurrió que lo que le pasaba al que dijo eso era que estaba de mala leche. Pero no, tampoco era eso. Ese hombre hablaba de la intensidad.

Estamos acostumbrados al cliché de "vivir intensamente" como desenfreno edonista. Vivir intensamente. Es una frase curiosa, porque ¿cómo se puede aplicar el término 'intensidad' a algo como el vivir? La experiencia vital no es algo que pueda variar de intensidad. Se vive, y punto. Porque la vida de juergas o los deportes de riesgo intensifican las emociones que se vivien, pero no la sensibilidad vital en sí. Y vivir emociones fuertes no es vivir mas intensamente, porque se vive de la misma manera una caida libre desde un puente que el aburrimiento profundo de una clase de Geografía. Las emociones son más intensas, pero la manera de vivirlas no.

Lo único capaz de dar intensidad a la vida es su muerte. La visión de un final hace que cada momento vivído sea valioso y único. Nos obliga a disfrutarlo, a paladearlo con mas detenimiento y a darle una identidad. Hace que lo vivamos con más atención, más intensamente. La muerte da valor a este instante, y al siguiente; y a la manera de hacerlos diferentes, porque habrá uno que sea el último.

Ahora está claro lo que decía el autor de la cita del principio. No estaba de mala leche, ni mucho menos. Valoraba tanto la vida que la premiaba con su muerte. En el fondo, nos concedía a todos el derecho de "vivir intensamente". Me gusta esta cita.

Irrealidades

¿Por qué la realidad nunca acaba de gustar? Mi respuesta es "porque no la vemos". Es tan intensa, tan rica y tan concienzudamente detellada que nos deslumbra. Y nos perdemos. Te acostumbras a mirar a tu alrededor y preguntarte "¿y cómo he llegado yo hasta aquí?". Pero nadie te contesta, porque se han resignado todos a padecer la vida en lugar de vivirla.

El mundo es un lugar horrible para vivir. Te invito a mi desuniverso.

El desuniverso sirve para mirar el mundo desde fuera, desde la 'barrera'. Es ver la realidad con gafas de sol. Porque no quiero acostumbrarme a vivir, quiero que mi vida sea una tabla de surf y no una boya suelta. Vivir. Y para eso necesito ver mi realidad, entenderla, y que me guste al cien por cien. ¿He dicho "mi realidad"? Perdón, hablaba de mi irrealidad.

Pero tampoco puedo hablar con seguridad. Al fin y al cabo, todo es muy reciente. Que el tiempo hable por mi.